Cuando vender. Perspectivas de un Inversor Value. 2a Parte.

Además de las 2 razones que vimos en el artículo anterior, nos quedan 2 razones importantes más por comentar por las que un inversor value debería de considerar vender sus acciones.

 

3.- ¿El precio de las acciones ha superado excesivamente su valor intrínseco?

Hay muchas veces que el mercado reacciona de manera excesivamente optimista. En general no es buena idea vender acciones de empresas extraordinarias que tengas en cartera, pero hay veces en que el mercado esta dispuesto a pagar precios realmente injustificables. En esos momentos, no hay nada malo en aprovecharse y vender. Buffett lo resumió de alguna manera con su frase: “Be fearful when others are greedy, and greedy when others are fearful”.

 

4.- ¿Hay otras oportunidades que te presentan mejores probabilidades de generar beneficios?

Como inversores, nuestro objetivo es destinar nuestros ahorros allá donde tengamos mayor probabilidades de generar los máximos beneficios (en relación al riesgo asumido). A todos nos ha pasado el caso de que nos llegue una gran oportunidad y que en ese momento no tengamos liquidez. La única solución es recalcular cual es la mejor opción y tomar una decisión en acorde (que muchas veces implica vender algo, asumiendo incluso pérdidas, para poder comprar algo con mejores perspectivas). Aqui ya entra la experiencia y el sentido común para valorar todos los factores.

Por último me gustaría comentar otra razón que algunos podrían considerar como razón de vender. A veces acertamos de pleno en nuestras inversiones y alguna de nuestras empresas van creciendo de valor, llegando a ocupar un porcentaje muy alto de cartera. Algunos dirían que demasiado alto. El tema de diversificación da para toda una serie de artículos y no voy a entrar ahora en detalles, pero me parece que puede ser una razón también a ponderar a la hora de decidir si es momento de vender.

Un saludo,

Nairan

8 comentarios ↓

#1 Enrique on 12.11.08 at 12:36 pm

Nairan estoy copiando todos tus articulos a word para imprimirlos y estudiarmelos detenidamente. Luego si me sale algunas dudas te preguntare. Un saludo y gracias por enseñarnos
Enrique

#2 juanst on 12.11.08 at 6:03 pm

yo ya lo he copiado.
los colgaré lo más seguro mañana en http://juanst.com.
se lo comenté a Nairan y me comentó que no había problema

#3 Nairan on 12.11.08 at 8:51 pm

Saludos,

Enrique, justamente Juan me comentó ayer que había juntado todos los posts en un pdf. Creo que estará disponible en su blog pronto (lo colgaré también aquí o pondré un enlace).

Un saludo,

Nairan

#4 Enrique on 12.11.08 at 11:54 pm

Bestinver tranquiliza a sus clientes y pinta negro el panorama para España
Bestinver tranquiliza a sus clientes y pinta muy negro el panorama para España.Bestinver, la gestora del grupo Acciona y la más reconocida en la filosofía de inversiones value, es muy pesimista respecto a España. En una presentación a sus clientes, cree que el efecto de la crisis inmobiliaria va a tener efectos devastadores.

El pasado viernes, Bestinver reunió en el Hotel Ritz de Madrid a los 300 accionistas de su sicav BestValue, producto de la fusión el pasado verano de 25 sociedades. Un vehículo que empezó a andar con un patrimonio gestionado de 250 millones de euros y que hoy, por el impacto de la caída de las bolsas, cuenta con apenas 110 millones de euros.

Con el responsable de la firma Francisco Garcia Paramés al frente, Bestinver intentó tranquilizar a sus accionistas, que ven como en lo que va de año la rentabilidad de sus inversiones ha caído en torno al 50% desde máximos. El mensaje, según algunos de los presentes en la reunión, fue contundente. Por un lado, Bestinver cree que el actual es un momento histórico para invertir y que si se tiene liquidez no hay que dudar: a finales de 2010 se habrán acumulado subidas muy importantes.

Bestinver, el mejor y más reconocido ejemplo en España de la inversión value de que la que Warren Baffet es el gran icono de estos tiempos, aplica a BestValue criterios de inversión muy similares a los Bestinfond, el fondo estrella de la casa. Las históricas caídas provocadas en bolsas por la crisis crediticia y económica ha provocado sin embargo pérdidas sin parangón en sus fondos al cierre del mes de octubre. En este plazo, ninguna fimra espaola ha perdido más activos bajo gestión. Un 22,6% exactamente.

Bestinver trató el viernes de elevar moral de la tropa. Aseguró a los asistentes a la reunión que el PER –veces en que el beneficio por acción está contenido en el precio por acción- de la sicav es de cuatro veces y que el potencial alcista de sus carteras es del 250%. García Paramés cree que la situación actual se parece mucho a la de la crisis tecnológica de principios de siglo, cuando los peres cayeron de 20 a 10 veces.

La segunda conclusión que dejo la reunión –que se alargó cuatro horas desde las 11 hasta las tres de la tarde- es que el mercado español afronta una larga travesía del desierto. Para Bestinver, el impacto de la crisis inmobiliaria condena a la economía y a la bolsa española al pesimismo. Hasta tal punto es así que sólo apuestan por valores españoles que o bien tiene poca o ninguna exposición en España o que si la que tienen es con un componente muy defensivo.

Empresas como Viscofán, CAF, Acerinox, Corporación Alba o Ebro Puleva forma parte de la cartera ibérica de Bestinver. En el segundo trimestre, la gestora dio entrada también a Sacyr Vallehermoso a precios entre los 18 y los 23 euros por acción. Ahora cotiza alrededor de dos terceras partes por debajo, a la espera de la rusa Lukil adquier su 20% en Repsol.

España, contra la pared

García Paramés hizo hincapié en el alto peso del ladrillo en la economía española y la elevada exposición de los bancos españoles por los créditos promotores concedidos. Dos aspectos que nos alejan de otros países que también soportan una crisis inmobiliaria. Bestinver cree que en Estados Unidos el problema inmobiliario se está corrigiendo y que la sobrevaloración de los activos está en el 11% frente al 40% ó 50% anterior. Bestinver cree que la primera economía del mundo está cerca de la solución al problema. Un caso muy distinto al español, un mercado en el que tener exposición es muy arriesgado ante el ajuste duro que queda por afrontar.

La reunión de Bestinver con los accionistas de su sicav se produce cuando sólo resta un mes para que la firma del grupo Acciona cierre se año más difícil. Al cierre de octubre, los cinco fondos de la gestora están en negativo en los últimos doce meses. El de renta fija, Bestinver Renta, que invierte el 90% en renta fija a corto plazo -repos y letras- y el 10% restante en acciones, presenta las primeras pérdidas de su historia en doce meses -un 2%- y Bestinver Internacional ha sufrido en octubre la mayor pérdida en un solo mes de un fondo de la casa: un 17,07%, que amplía la caída anual al 44%.

Además, Bestinfond, pierde un 15,95% -algo menos que el Ibex- en octubre y un 42% en el año; Bestinver Bolsa un 13,29% y un 35,3% en el año y Bestinver Mixto un 9,94% y un 25,8% respectivamente. En todos los casos, las caídas acumuladas desde octubre del año pasado son superiores en al menos 10 puntos porcentuales a las medias de sus respectivas familias de fondos.

#5 Nairan on 12.12.08 at 12:11 am

Gracias Enrique por dejarnos esta información sobre Bestinver. (¿Lo has sacado de algún artículo?, si es así me gustaría que nos dijeras la fuente).

Lógicamente soy un admirador de Bestinver y del señor Paramés. Es verdad que sus fondos han sufrido bajadas muy fuertes este año, pero por otro lado como todos.

Creo que a largo plazo, Bestinver seguirá superando al mercado y por tanto aportando alpha. Con su impresionante “track record” de los últimos 20 años, y lo clara y francamente que suelen explicar su ideología y situación, me merecen el máximo respeto.

Un saludo,

Nairan

#6 Enrique on 12.12.08 at 9:16 am

Claro perdona q no pusiera la fuente.
http://www.finanzas.com/noticias/bolsas/2008-12-01/68768_bestinver-tranquiliza-clientes-pinta-negro.html
Un saludo

#7 Enrique on 12.13.08 at 12:59 pm

Destaco lo más importante de la carta a sus inversores de los gestores españoles value José Carlos Jarillo y Walter Scherk. En ella nos da una gran lección como siempre de inversión.
Historia de tres inversores
Para comprender la situación actual, recurramos a la historia de tres inversores: D. Privado, D. Público y D. Minorista.
D. Privado no se considera realmente un inversor, sino un hombre de negocios. Posee una sociedad que registra unos ingresos de aproximadamente 10 millones de euros al año, a veces más, a veces menos. En un ejercicio con resultados muy malos, a principios de la década de 1990, llegó a registrar unas pérdidas de 1 millón de euros. Después de todos estos años, conoce bien su negocio, y está totalmente convencido de que, a pesar de la volatilidad natural, los beneficios son sostenibles a largo plazo. En este ejercicio tan complicado, tiene previsto ganar sus 10 millones de euros habituales. También está tomando medidas para asegurarse de no obtener unos ingresos inferiores a 9 millones de euros el próximo ejercicio, a pesar del enfriamiento global de la economía. Está seguro de que una vez
que la situación se calme, en un año o dos, podrá volver a generar los beneficios habituales. No tiene ni idea de cuál es el valor de su sociedad, porque nunca ha pensado en venderla, y espera que su hija, que ya está trabajando con él, continúe al frente de la misma. Aunque
es consciente de la confusión que reina actualmente en los mercados de valores, esta situación no parece preocuparle, porque nunca ha invertido en acciones, al pensar que ya tiene bastante con las suyas. Emplea todas sus fuerzas en mantener las relaciones con sus clientes
actuales, en conseguir nuevos clientes, mejorar sus productos y reducir sus costes de cualquier modo que sea posible.
D. Público dirige una sociedad cuya actividad es prácticamente idéntica a la de D. Privado en cuanto a tamaño y rentabilidad. Hace unos años, hizo caso de lo que le aconsejó su banco y vendió el 30% de las acciones de la sociedad en la Bolsa. Además de recibir el
efectivo derivado de la venta, y de tener que ver a algunos analistas en ocasiones, básicamente sigue dirigiendo la sociedad exactamente como lo había hecho hasta el momento de la venta. Al igual que D. Privado, espera obtener unos ingresos de 10 millones de euros este
año (de los que, obviamente, únicamente le pertenecerán 7 millones de euros) y está luchando para obtener unos ingresos de 9 millones de euros, o como mínimo, 8 millones de euros, para el ejercicio próximo. Al igual que D. Privado, también está convencido de que
volverá a su rentabilidad habitual tan pronto como cese la recesión. En enero, las acciones de la sociedad de D. Público cotizaban a 10 €, lo que suponía un valor total de 80 millones de euros para la sociedad. Con la acusada caída que han sufrido los mercados, el valor de las acciones en la actualidad es de 5 €, lo que hace que el valor de la sociedad sea de 40 millones de euros. Por lo tanto, la participación del 70% de D. Público en la sociedad tenía un valor de mercado de 56 millones de euros al comienzo del ejercicio y su valor de mercado actual es de 28 millones de euros.
D. Público, por lo tanto, ha “perdido” 28 millones de euros en la capitalización bursátil, pero ha ganado 5,25 millones de euros en los primeros nueve meses (su participación del 70% de los 7,5 millones de euros ganados por la sociedad en los primeros nueve meses de
2008). En cierta medida, D. Público no considera poseer en septiembre menos de lo que poseía en enero. De hecho, posee todos los activos que poseía entonces, más otros 5,25 millones de euros en el banco. Por lo que respecta a los precios de las acciones, no se
muestra demasiado preocupado porque no tiene intención de vender y considera que cuando la situación se recupere, volverá a posicionarse en el punto en que se encontraba anteriormente. Sus fuerzas van destinadas a mantener un excelente nivel de relaciones con sus clientes actuales, conseguir nuevos clientes, mejorar sus productos y reducir sus costes de cualquier modo que sea posible.
En enero, D. Minorista compró algunas acciones de la sociedad de D. Público a un precio de 10 € por acción. Pensaba que una sociedad que gana 10 millones de euros de media al año sin demasiada volatilidad (había oscilado entre 7 y 12 millones de euros, registrando
pérdidas tan solo un año hace mucho tiempo) era digna de un beneficio equivalente a un múltiplo de 8, lo que suponía una previsión de rentabilidad del 12,5% (el beneficio de 10 millones de euros sobre la capitalización bursátil de 80 millones de euros). A finales del mes de septiembre, recibió el extracto de cuenta. Lacónicamente ve que el valor de sus acciones, en ese momento, es de 5 €, por lo que ha perdido la mitad de su inversión en nueve meses. Desesperado,
llama a su banco y ordena la venta de las acciones con carácter inmediato. Se venden al instante… y la persona que las compra no es otra que D. Público.
De esta manera podemos ver cómo estos tres inversores, que básicamente poseen los mismos activos, con la misma rentabilidad actual y prevista para el futuro, actúan (y piensan) de manera muy diferente. La única diferencia reside en la definición subjetiva de “ganar” o “perder” dinero. D. Privado y D. Público definen su propia rentabilidad personal en función de la rentabilidad de su sociedad. D. Minorista la define en función del precio por acción. En el momento
en que realiza la venta, incurre en una pérdida del 50% de su inversión y renuncia a una previsión de rentabilidad futura de, tal vez, el 20% (el 25%, si tenemos en cuenta las cifras del ejemplo
literalmente) anual para siempre. Lógicamente, la pérdida de D. Minorista se corresponde con la ganancia de otra persona: en este caso, D. Público.
D. Minorista, por supuesto, podría haber esperado a comprar sus acciones hasta el mes de septiembre. De ese modo, habría obtenido el doble de acciones por el mismo precio y habría duplicado la rentabilidad prevista de su inversión. Pero también podría haber
comprado el décimo de lotería ganador y haber obtenido incluso un beneficio mayor (libre de impuestos, en algunos países). Es evidente que, en el mundo real, no se trata de un buen consejo.
En el mundo real, son muy pocos los inversores minoristas que ganan dinero en la bolsa a lo largo de sus vidas. Todas las plusvalías que acumulan, desaparecen en las caídas cíclicas que sufren los mercados cada cierto tiempo. Venden cuando los valores se encuentran próximos a los niveles más bajos y no vuelven a comprar hasta que están seguros de que “se ha llevado a cabo la corrección”, es decir, hasta que el valor de mercado es claramente más alto.
La sociedad gestora de fondos más importante del mundo es Fidelity Investments, con sede en Boston. Uno de sus fondos, denominado Magellan, obtuvo una rentabilidad fantástica a finales de la década de 1970 y durante la década de 1980: acumuló una rentabilidad anual del 15% en 15 años (lo que significa básicamente multiplicar por 16 su valor liquidativo por acción en ese periodo). En Estados Unidos, los inversores de fondos, por motivos fiscales, deben identificarse
personalmente a la sociedad gestora de los fondos en los que invierten. Así pues, Fidelity sabe exactamente cuándo se convirtió en partícipe del Fondo cada uno de sus inversores y cuándo dejaron de serlo. Hace algunos años, utilizaba esta información para calcular cuáles habían sido las ganancias medias reales de sus inversores. La respuesta resultó ser un 5% anual.
Esto va en contra del sentido común: quienes invierten en algo que tiene un crecimiento anual del 15%, deberían obtener, de media, una rentabilidad anual del 15%, a pesar de los puntos de entrada y salida(no se tienen que tener en cuenta comisiones de ningún tipo, porque
la rentabilidad del fondo se calcula después de las comisiones).
¿Cómo es posible que la media esté por debajo de este porcentaje? La respuesta, por supuesto, reside en una cuestión de tiempo: el fondo no obtuvo una rentabilidad del 15% todos los años, sino de media. Hubo años muy buenos y años malos. Y una gran mayoría de inversores empezaron a participar en el fondo cuando la rentabilidad era alta y vendieron cuando era baja. Desgraciadamente, se trata de un patrón universal.

Dos formas de invertir
Esta es la razón por la que, desde el lanzamiento de nuestros fondos hace siete años, siempre hemos hablado de dos formas de invertir: la negociación y la inversión estratégica. La estrategia de negociación guarda relación con los precios visibles y consiste en intentar comprar valores que vayan a subir de precio y venderlos antes de que baje su valor. Como hemos demostrado en algunas ocasiones, la estrategia puede ser extremadamente rentable: asi tomando tan solo 5 decisiones correctas en un periodo de 10 años, los inversores pueden multiplicar su inversión por 300.
El problema, según recoge el caso de Fidelity, es que es muy difícil poner en práctica esta estrategia. Los mercados son muy volátiles y la mayoría de las caídas repentinas no siempre van seguidas de una corrección apropiada, sino de un rebote. Diferenciar una de la otra de antemano requiere un alto nivel de conocimiento (o de suerte) con el que no siempre contamos. Y lo que es más grave: si se comete un error, no hay vuelta atrás.
Al adoptar el método de inversión estratégica, los inversores pasamos por alto las fluctuaciones de los precios de las acciones y nos concentramos en comprar beneficios a precios bajos y en
incrementar esos beneficios con el tiempo. Al final, los precios de las acciones siempre reflejan beneficios y su crecimiento. Esto es lo que hacemos en Strategic Investment Advisors. No tenemos en cuenta las fluctuaciones de los precios de las acciones (salvo para calibrar
las previsiones de rentabilidad de nuestras acciones), pero observamos los beneficios constantemente. Los inversores en “sociedades”, como D. Privado y D. Público, que permanecen al lado de sus sociedades durante años, en lo bueno y en lo malo, tienden a retirarse en mejores condiciones que los inversores en “acciones”. En opinión de estos inversores, lo que resulta obvio que debe hacerse es comprar cuando los valores están baratos, y si quieren vender,
esperan hasta que los mercados estén dispuestos a pagar un precio alto a cambio de sus beneficios futuros. Estamos convencidos de que la “mentalidad típica del minorista”, que supedita la rentabilidad al precio de las acciones, no le permite hacer fortuna a largo plazo, porque considera obvio comprar durante el ascenso y vender durante el descenso.

La rentabilidad de nuestros fondos
Volvamos a echar un vistazo a los beneficios de nuestros fondos, siguiendo las directrices de la historia anterior. A finales del mes de junio de 2007, el valor contable de nuestras acciones (todos sus activos a precios históricos menos sus deudas) ascendía a 201 €. Doce meses después (se trata de los últimos datos publicados por nuestras sociedades), este valor ascendía a 242 €.
Esto significa que cada acción del fondo había ganado 41 €, una vez deducidos todos los gastos, una cantidad ligeramente nferior a lo previsto al comienzo del ejercicio. En la última newsletter, explicamos los motivos por los que se produjo esa diferencia, aunque hicimos hincapié en el hecho de que esos beneficios equivalen a una rentabilidad del 10% durante el periodo. Prevemos ganar aproximadamente 45 € en 2009 y después, a partir de ese momento, obtener un incremento anual del 15%. Se trata de una tasa de rendimiento absolutamente asombrosa, dado el precio
actual de nuestras acciones. No obstante, podemos hablar de esta tasa debido a la enorme desorganización que se está apoderando de los mercados justo en este momento. Los inversores no se equivocan al preguntarse cómo es posible ofrecer una previsión de rentabilidad
tan alta. Sólo hay dos respuestas posibles: o los precios de las acciones están equivocados (la gente está vendiendo demasiado barato) o las estimaciones de beneficios están equivocadas.
Investiguemos para encontrar indicios de cualquiera de estas posibilidades.

Desorganización de los mercados
Evidentemente, no es ningún secreto que los mercados de valores han estado sometidos a una tensión extrema en los últimos meses. Parecen regirse más por el miedo que por un análisis racional. Por poner un ejemplo, la caída de su capitalización bursátil en los mercados estadounidenses el 29 de septiembre, cuando no prosperó el paquete de medidas de rescate por un importe de 700.000 millones de dólares, ascendió a 1.500.000 millones de dólares, dos veces la
supuesta “pérdida” para el sistema. No pasa nada: el 30 de septiembre, los valores estadounidenses, aparentemente, valían 1.000.000 millones de dólares más. Contamos en nuestros fondos con acciones cuyo valor ha fluctuado en varios días más de un 20%. A los profesores de economía les gusta enseñar que los precios de mercado siempre reflejan las expectativas de beneficios futuros, pero los profesores de economía no tienen una gran trayectoria como inversores – ni siquiera los que han ganado el Premio Nóbel. En algunas ocasiones, vender (o comprar, ¿recuerda la burbuja de Internet?) no guarda relación alguna con los principios
fundamentales: la gente vende (o compra) simplemente porque considera que el mercado seguirá cayendo (o subiendo). Por supuesto, todas las burbujas (o “agujeros negros”, denominación que
dábamos antes a estas “burbujas negativas”) tienen una pizca de verdad. Internet, de hecho, era una tecnología muy importante. Pero eso no justificaba que las acciones de Amazon.com valiesen más de 400 $ en 1999 (en la actualidad cotizan a 280 $, ajustados al desdoblamiento de acciones, nueve años después). Y se trata de una de las empresas “punto.com” con mayor éxito. Muchas, literalmente, pasaron a no valer nada. El pánico actual se debe a los problemas muy reales y perfectamente divulgados de los mercados financieros y a las expectativas razonables de que esos problemas se extiendan al mundo real, produciendo un enfriamiento de la economía. Pero al
igual que las acciones de Internet eran excesivamente caras, las de nuestras empresas son excesivamente baratas. Hay un precio razonable para todo, ya sea alto o bajo, y los mercados siempre se pasan del objetivo.
Lo importante es que nada de esto afecta a D. Privado, y muy ligeramente a D. Público. Lo que les importa son los beneficios que obtendrán sus empresas este año, el siguiente, y los demás años. Al igual que le sucede a D. Privado, no nos preocupa “el mercado” ni “la economía”; nos preocupan nuestras empresas.
.
El concepto de margen de seguridad
Uno de los principales conceptos de Benjamin Graham fue el de “margen de seguridad”. No sabemos a ciencia cierta qué nos va a deparar el futuro, por lo que tiene sentido invertir únicamente en empresas que estén claramente infravaloradas. Si resulta que la
realidad es peor de lo previsto, la inversión todavía será buena. Creemos que nuestras inversiones cuentan con un enorme margen de seguridad. A los precios actuales, el fondo debería registrar una rentabilidad anual del 20% para siempre, ya que tiene un ratio precio/beneficio normalizado de 5. Éste se calcula conforme a estimaciones de beneficios que consideramos conservadoras, utilizando, por ejemplo, precios para las materias primas que están muy por debajo del consenso. Pero supongamos que estamos muy equivocados y que se produce una terrible depresión económica; supongamos, además, que esa depresión se traduce en el caso de nuestras empresas, en términos medios, en un beneficio cero en el próximo ejercicio… Se daría entonces, ciertamente, una situación sin precedentes: muchas de nuestras empresas, como ya se ha
explicado, tienen elevados beneficios ya pactados en contrato y la peor caída media de beneficios en pasadas recesiones ha sido del 45%. Siendo aún más conservadores, supongamos que no se
obtienen beneficios en 2010: otro ejercicio de beneficio cero… Finalmente, la situación económica recupera la normalidad en 2011. Si sucediera esto, el ratio verdadero precio/beneficio del fondo
resultaría ser 7 y no 5. Un ratio precio/beneficio permanente de 7 significa que, a los precios actuales, nuestras empresas tendrían una rentabilidad anual del 15% para siempre, en un escenario ridículamente catastrófico. Sinceramente, creemos que es una oportunidad única. El valor y el margen de error inherentes a nuestra cartera son difíciles de creer y esa es la razón por la que queremos darles algunos ejemplos específicos y daremos más en futuras
presentaciones dirigidas a los inversores. Warren Buffet siempre ha tenido como lema: “asústate cuando todo el mundo se muestre codicioso y sé codicioso cuando todo el mundo
se muestre asustado”. Creemos que estamos ante una época para ser “codiciosos”. ¿Puede caer más el valor liquidativo de nuestros fondos? Seguramente. Una vez que los precios dejan de responder a los principios fundamentales, puede pasar cualquier cosa, como bien
refleja el ejemplo de la burbuja de Internet. Pero la realidad siempre se reafirma, como muchos inversores de Internet pronto descubrieron. En aquel momento, se dijo que “el único riesgo era que
no invirtieran en uno”. Bueno, creemos que esta afirmación se puede aplicar en gran medida a las circunstancias actuales.
Saludos

#8 Nairan on 12.13.08 at 5:23 pm

Muchas gracias Enrique por la aportación. Lo acabo de colgar como post en el blog, dándole un poco de formato para que sea más fácil de leer.

Un saludo,

Nairan

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