¿Es posible entender una empresa y sus estados financieros?

Para el pequeño inversor, puede parecer una tarea imposible analizar y comprender una empresa y sus estados financieros. La realidad es que aunque las empresas pueden llegar a ser estructuras bastante complejas, no debería de haber nada que conceptualmente no podamos entender.


Para no desanimarse hay que mantener siempre dos cosas en mente:

1.- Nunca vas a tener la certeza total sobre una empresa. La naturaleza misma de la actividad empresarial y de la contabilidad, implica que hay cierto nivel de interpretación a la hora de plasmar una realidad en números. Hay cosas que no admiten discusión como por ejemplo el efectivo que aparece en el balance, es decir, el dinero que tiene la empresa en caja. Otras cosas que aparecen en los estados financieros pueden ser discutibles: desde el valor actual de mercado de algunos activos, hasta los intangibles.

Ante la imposibilidad de certidumbre, debemos realizar estimaciones razonables
Estamos por tanto siempre intentando llegar a un valor aproximado. Siempre buscando una estimación razonable. Partimos de la base de que algo de información suele ser mejor que la ignorancia. Con la humildad que aconsejaban los teóricos de la Escuela de Salamanca del S. XVI: El valor de las cosas sólo lo sabe Dios. Los hombres nos tenemos que conformar con el precio.

2.- No estamos obligados a tener una opinión sobre el valor de todas las empresas del mercado. De hecho, si somos honestos intelectualmente, la mayoría de empresas deberíamos clasificarlas como “incomprensibles” para nosotros. Si disponemos de una opinión sobre todas las empresas, nuestro criterio no puede ser muy solvente.

Puede parecer una paradoja que por un lado diga que sí es posible conocer y entender una empresa, y a continuación diga que en la mayoría de casos no comprenderemos suficiente. Es clave separar dos aspectos: Una cosa es nuestro conocimiento sobre algo, y otra cosa es como decidimos actuar con ese conocimiento.

A medida que vamos aumentando nuestro entendimiento sobre una empresa, su negocio y su contexto, vamos llegando a una situación en la que podemos estar cómodos siendo accionistas. Reducir nuestra ignorancia es el camino a seguir para mejorar como inversores.

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